ESTE EDITORIAL CONTIENE…
Aviso.
Este editorial puede contener lenguaje inapropiado, miedo, angustia, conductas imitables y, dependiendo de cómo lleves la tarde, violencia.
Sexo no.
Es viernes y tampoco vamos a prometer cosas que luego no podemos cumplir.
Digo esto porque esta semana el BOE ha publicado el nuevo sistema de descriptores para los contenidos audiovisuales.
Violencia.
Sexo.
Miedo o angustia.
Drogas.
Discriminación.
Conductas imitables.
Y lenguaje.
Es decir, que antes de ver una película nos van a explicar un poco lo que nos vamos a encontrar.
Y a mí me parece bien proteger a los menores, faltaría.
Lo que no entiendo es por qué paramos ahí.
Yo quiero descriptores para todo.
Una reunión de vecinos:
«Este contenido incluye violencia, lenguaje y miedo o angustia».
Una comida familiar:
«Advertencia: contiene conductas imitables, consumo de sustancias y opiniones que nadie ha solicitado».
Un grupo de WhatsApp de padres del colegio:
Directamente, mayores de 18.
Y un debate político…
Ahí habría que poner los siete iconos, dos rombos y uno nuevo que dijera:
«Puede contener afirmaciones no basadas en hechos reales».
Porque últimamente parece que necesitamos instrucciones para vivir.
Cuidado, quema.
Cuidado, resbala.
Cuidado, contiene azúcar.
Cuidado, puede herir tu sensibilidad.
Cuidado, esta serie da miedo.
Y quizá llegará el momento en que antes de tener una primera cita aparezca una pantalla:
«Esta persona contiene traumas anteriores, expectativas poco realistas y una relación extraña con su madre».
Y aceptas las condiciones.
Como siempre.
Sin leerlas, claro.
El problema no es que nos informen.
El problema sería acostumbrarnos tanto a que alguien nos diga previamente qué vamos a sentir, qué puede molestarnos o qué deberíamos evitar…
que terminemos necesitando un cartelito para tomar cualquier decisión.
Porque la vida, de momento, no lleva descriptor.
Y menos mal.
Aunque si lo llevara probablemente pondría:
«Contiene conductas imitables. Úsese bajo su propia responsabilidad», pero uses, pese a todo, vale la pena.