ESTASAS
Mañana tengo que renovarles el DNI y el pasaporte a mis hijos.
84 euros.
Me llevo cuatro documentos que dentro de unos años caducan y me vuelven a cobrar.
El DNI cuesta 12 euros.
Y es obligatorio a partir de los 14 años.
Esto me fascina.
El Estado te dice:
«Tiene usted la obligación de identificarse».
Perfecto.
«Son 12 euros».
Es como si un policía te obligara a soplar y luego te cobrara la boquilla.
El pasaporte son 30.
Vale, nadie te obliga a viajar fuera, pero si quieres ir a determinados países necesitas uno.
Y pagas.
¿Quieres conducir?
Tasa.
¿Quieres renovar el carnet porque ha caducado?
Tasa. Y reconocimiento médico.
¿Tienes coche?
ITV.
Obligatoria.
Y pagando.
Que yo entiendo que los servicios cuestan dinero.
Lo que me cuesta entender es este maravilloso modelo de negocio en el que primero me obligas a hacer algo y después me cobras por dejarme hacerlo.
Porque además no es que el Estado esté esperando que saquemos la cartera porque anda justo este mes.
Pagamos impuestos.
IVA cuando compramos.
IRPF cuando cobramos.
Impuestos especiales cuando repostamos.
IBI por tener una casa.
Pagamos por ganar dinero, por gastarlo, por tener cosas y por utilizarlas…
Y después, tasa por cumplir.
Y cuidado con no cumplir.
Porque entonces ya no se llama tasa.
Se llama multa.
Ese es el círculo perfecto.
Pagas por cumplir.
Y si no cumples…
también pagas.
Mañana saldré con mis hijos, cuatro documentos y 84 euros menos.
Eso sí:
perfectamente identificados.
Por si Hacienda quiere encontrarnos.