OTRO MUNDO
Si me estás escuchando y viviste los 70, los 80 o incluso los 90… ¿no tienes a veces la sensación de que el mundo es otro?
Y no me refiero a los teléfonos móviles, a internet o a la inteligencia artificial.
Me refiero a nosotros.
A las personas.
Se suponía que el conocimiento, la educación y el progreso iban a convertirnos en una sociedad cada vez mejor.
Más inteligente. Más justa. Más humana.
¡Y una mierda!
Tenemos más información que nunca y cada vez resulta más difícil distinguir la verdad de la mentira.
Antes, para aprender algo, tenías que abrir una enciclopedia. Hoy tenemos todo el conocimiento de la humanidad en el bolsillo y nos creemos cualquier estupidez que nos llega por Tik Tok.
Antes, el tonto del pueblo decía tonterías en el bar. Ahora tiene un canal, miles de seguidores o lo que es peor, un Ministerio.
Antes discutíamos de política en una sobremesa y era hasta sano. Hoy dejamos de hablarnos con familiares y amigos porque no piensan como nosotros.
Antes había guerras y barbaridades, claro que sí. Pero hoy podemos contemplar cómo mueren seres humanos en directo, mientras desayunamos y seguir como el que ve un anuncio de colonias.
Y eso es lo que verdaderamente me aterra.
Que nos hemos acostumbrado al horror.
Una guerra. Un atentado. Una catástrofe. Un accidente.
Y no, cualquier tiempo pasado no fue mejor, no vamos a ser demagogos tampoco.
Había ignorancia, injusticias, violencia y mucha miseria.
Pero precisamente por eso se suponía que teníamos que aprender.
Y aquí estamos.
En 2026.
Con máquinas capaces de escribir libros, operar con una precisión extraordinaria o explorar otros planetas.
Y esta misma semana volvemos a contemplar las consecuencias de una tragedia ferroviaria.
Por desidia, por desinterés y por egoísmo.
Y ayer recordábamos a las 233 personas que perdieron la vida en la dana de Valencia.
Y dos años después, siguen reclamando respuestas.
Y digo yo…
¿De qué carajo sirve tener satélites vigilando la atmósfera, ordenadores capaces de procesar millones de datos y relojes que nos cuentan los pasos, si seguimos fallando en algo tan elemental como proteger la vida de las personas?
Mira, yo no sé si somos peores que nuestros padres o nuestros abuelos.
Pero empiezo a sospechar que hemos confundido evolucionar con fabricar cosas con lucecitas.
Porque si, hemos conseguido que las máquinas sean cada vez más inteligentes.
Pero lo verdaderamente preocupante es la sensación de que nosotros, cada vez somos mas tontos.