¿Es veneno o meme?
Antes, para decir una barbaridad, hacía falta al menos un bar, un “cuñado” y alguien arqueando un ceja y diciendo:
—Esto lo sé yo de buena tinta
Ahora no. Ahora basta con un aro de luz, un video, música de fondo y una frase en pantalla con letras grandes:
“Nadie te cuenta esto”.
Y ya está.
Ya tienes a media humanidad dudando del protector solar, de las vacunas, del edulcorante, del microondas, del gluten, del flúor, del agua del grifo y probablemente de las lentejas de tu madre.
Esta mañana he visto uno que decía: “mi niño de 17 años murió por dormir con el ventilador, no lo hagáis” , y a mi que soy hipocondriaco ya me han dado la mañana.
Por suerte, estudiantes de la Universidad Miguel Hernández de Elche han puesto en marcha un proyecto precioso que se llama “¿Es veneno o meme?”, para desmontar bulos científicos en redes.
Y el título es perfecto, porque hoy muchas veces ya no sabes si estás viendo información, una estafa, una teoría conspiranoica o a alguien intentando venderte “gamusinos”.
El problema es que el bulo ha mejorado mucho.
Antes venía mal escrito, con faltas, muchos signos de exclamación y aquello de “pásalo antes de que lo borren”.
Eso era fácil de detectar.
Ahora no, ahora viene editado, con música y con una chica mirando a cámara y diciendo muy solemne ella:
—Esto las farmacéuticas no quieren que lo sepas.
Y claro, tú estás en el sofá, en pijama, con la guardia baja, y piensas:
—¡M’caguen!, a ver si va a ser verdad que nos envenenan para vendernos medicamentos después…
El bulo necesita quince segundos y una tipografía grande.
En cambio, la ciencia necesita años de estudio, datos, ensayos, revisión y prudencia.
Casi siempre gana el bulo porque la verdad es mas aburrida.
Mientras la verdad te dice: “Depende”.
El bulo te dice: “emosio engañados”.
Y claro, “te están engañando” siempre vende más que “vamos a analizar la evidencia disponible”.
Tú para hacerte viral tienes que decir:
—Nos están envenenando.
—Esto lo ocultan.
—La industria no quiere que lo sepas.
—Mi abuela lo hacía y vivió 97 años.
Que ese es otro género científico:
la abuela como estudio clínico.
“Mi abuela fumaba, comía torreznos y no fue al médico nunca”.
Sí, y también había gente que sobrevivía a los naufragios y no por eso vamos a recomendar hundir barcos.
Por eso hacen falta proyectos como este.
Porque hay que combatir los bulos con claridad, con humor y sin hablarle a nadie como si estuviera castigado en clase.
Porque información hay de sobra.
El problema es que el bulo viene mejor empaquetado.
La ciencia llega con un PDF de 48 páginas.
El meme llega bailando.
Y claro, así no hay quien compita.