CUALQUIER TIEMPO PASADO FUE ANTERIOR.

Mi hijo mayor ha cumplido 18 años y además de poder votar, conducir, trabajar y empezar a recibir cartas de Hacienda, se le ha desbloqueado una cosa mucho más importante:


El catálogo completo de películas.


Hasta ahora había películas que no veíamos por él.


Y claro, ha cumplido 18 y hemos abierto la presa.


Este verano hemos visto con el titulo como, El silencio de los corderos, Seven, Tesis…entre otras.


Mientras confeccionábamos la lista me di cuenta de una cosa.


Casi todo lo que quería enseñarle tenía veinte, treinta o incluso cuarenta años.


Y pensé:


¿Se nos han acabado las ideas?


Y no digo que ahora no haya buenas películas, que las hay.


Ni que no haya buena música, la hay.


La pregunta es otra.


¿Estamos creando cosas que dentro de treinta años alguien tendrá unas ganas tremendas de enseñarle a su hijo?


Porque miro el cine y veo secuelas, precuelas, remakes, superhéroes que mueren, resucitan, vuelven a morir y, si funciona bien en taquilla, resucitan otra vez.


Miro la música y escucho canciones nuevas que versionan canciones antiguas.


Vuelven grupos que se habían separado.


Vuelven modas que habíamos enterrado.


Si han vuelto hasta los pantalones de campana… y mucho están tardando las hombreras.


Y eso, al menos a mi, me preocupa.


Pero también puede que me esté haciendo trampas al solitario.


Porque lo cierto es que del pasado solo recordamos lo bueno.


De los noventa recordamos Pulp Fiction, Nirvana y Oasis.


Pero ojo, que en los noventa también se estrenó Speed 2, Jesulín de Ubrique sacó un disco y medio planeta bailó la Macarena, tampoco nos vengamos arriba.


Afortunadamente, el tiempo dispone de un magnífico servicio de recogida de basuras.


Quizá dentro de treinta años alguien mire nuestra época y piense:


«Jo, qué barbaridad de cosas hicieron aquellos tipos».


No lo sé.


Y precisamente por eso me interesa la pregunta.


Por que nunca hemos tenido tantas herramientas para crear.


Nunca había sido tan fácil grabar música, hacer cine, escribir, diseñar, publicar…


Y, sin embargo, tengo la extraña sensación de que culturalmente miramos hacia atrás más que nunca.


En fin, pues eso, que mi hijo ha cumplido los 18 y se le ha desbloqueado todo el catálogo.


Lo que todavía no termino de entender es por qué, ahora que puedo enseñárselo todo…


me está apeteciendo tanto enseñarle solo lo de antes.